En el navegador · Imágenes

Comprimir una imagen sin instalar nada

Una imagen de varios megabytes hace lenta una página y llena un correo. Comprimirla no exige instalar nada ni confiar tu foto a un sitio externo: esta herramienta la reduce dentro de tu propio navegador, donde tú controlas cuánta calidad sacrificas a cambio de cuánto peso ahorras. El archivo nunca sale de tu computadora.

Gratis Paso a paso Sin rodeos

1. Reduce el peso de una imagen paso a paso

La compresión sucede en esta misma página. No hay carga a un servidor, así que no hay límite de tamaño impuesto por nadie más ni espera de subida.

Abrir la herramienta →

Calidad y tamaño: las dos palancas que importan

El peso de una imagen depende de dos cosas: cuántos píxeles tiene y con cuánta calidad se guarda cada uno. Reducir el ancho máximo ataca lo primero; bajar la calidad ataca lo segundo. Combinarlas suele recortar el archivo a una fracción del original sin que el ojo note la diferencia en pantalla.

Para fotos que solo se verán en una web o se enviarán por mensaje, un ancho de 1200 a 1600 píxeles con calidad cercana a 80 es un punto cómodo. Para impresión necesitas conservar más resolución, así que ahí conviene comprimir con mano más ligera.

Tareas relacionadas

Preguntas frecuentes

¿La compresión sube mi imagen a algún servidor?

No. Todo el proceso corre en tu navegador: la imagen se lee de tu disco, se reescribe con menos peso y se descarga, sin que ningún servidor la reciba ni la almacene. Es la diferencia frente a los compresores en línea que sí suben tu archivo.

¿Por qué a veces el archivo no baja de peso?

Si una imagen ya está muy comprimida, volver a comprimirla con la misma calidad apenas cambia su peso, e incluso podría crecer al cambiar de formato. En ese caso baja el control de calidad o reduce el ancho máximo para ganar terreno real.